A mi padre…

25 02 2012

Hoy hace ya treinta años que murió el viejo. El vacío está presente, como el eco infinito dentro de una caverna. Su mirada cansada no le impedía observar con claridad el Horizonte. Hombre justo, de un espíritu inquebrantable. Capaz de hablar el idioma tanto de los cultos como el de la gente más humilde. Querido, respetado y admirado por quienes le rodeamos. Siempre con una sonrisa franca y de buen humor. Riéndose de sí mismo. Admirador eterno de la naturaleza, desde el minúsculo insecto hasta la más grande de las estrellas.

Emigrado desde muy joven llegando a la Tierra que le abrió los brazos, y que más tarde devolvió con creces.

Riguroso pero tolerante, exigente consigo mismo antes que con los demás. No sé si daba los mejores consejos, pero siempre lo hacía con sabiduría y con la mejor voluntad. Buen hijo, hermano, amigo, esposo y mejor padre. El gran ausente cuando apenas llegaba a los dieciocho. Cuando me casé. Cuando me titulé. Cuando tuve a mi primera hija.
Me imagino tu cara al ver a tus nietos, salir de la mano al jardín con ellos, jugar y llevarlos a comprar un helado. Qué hubiera dado por ver realizado, aunque sea un día. Un solo día con tus nietos charlando en la sobremesa con esa paciencia y entrega que llevabas muy adentro.

Un hombre bueno con todas las letras.

Cuánto sigo y seguiré extrañándote.

Papá


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4 respuestas

27 02 2012
Rafa Ibarra

Una bendición que no todos reciben: tener un buen padre. Felicidades por ello.

Saludos cordiales.

27 02 2012
Benjamín Berjón

Rafa:

Parecería que todos los difuntos eran buenas personas, resaltan cualidades cuando parten de este mundo. En este caso y a pesar de todo lo bueno que pueda decir de él. Fue una persona muy especial para mucha gente. Otros tiempos, otra educación. No cabe duda que la relación que tengo hoy en día con mis hijos no se parece nada a la de antaño. ¿Será mejor…? El tiempo lo dirá.

Saludos

27 02 2012
Smiorgan

Yo, por suerte, aún disfruto de mis viejos, y la verdad creo que el suelo que piso se resquebrajaría si me faltasen, y eso que ya hace más de 20 años que no vivo bajo su techo, salvo vacaciones y otras visitas.
Me siento orgulloso cuando me dicen, “en esto eres igualito a tu madre” o “esto lo haces igual que tu padre”.
Un abrazo, amigo Benjamín.

27 02 2012
Benjamín Berjón

Smiorgan:

Es una verdadera fortuna que tengas a tus padres, disfrútalos, es el mejor tiempo invertido.

Un abrazo

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